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La asistente del Ecónomo de la Orden, Santa Sabina, Roma
Martes 24 de Enero de 2012 15:23

La asistente del Ecónomo de la Orden, Santa Sabina, Roma: Hna. Ma. Teresa A. Cruz, OP: Trabajar en la Curia es compartir la misión con todas las ramas de la Familia OP.  Primero que nada con los hermanos y hermanas en Santa Sabina que son muy acogedores.  A pesar de tener posiciones clave en la Orden, ellos me tratan como un verdadero miembro de la familia.  Estoy siempre maravillada de la simplicidad, humildad y bondad de los miembros de la comunidad.

Te invito a que te presentes: congregación, estudios, misión en el pasado, país de origen.
Nuestra Congregación de las Hermanas Dominicas de Santa Catalina de Siena, es la primera Congregación Religiosa local en las Filipinas.  Nuestra fundadora, la Madre Francisca del Espíritu Santo, cuyo aniversario de 300 años de su muerte fue celebrado en agosto 24 del 2011, fue una Dominica terciaria, cuya misión fue servir a los pobres, los enfermos y a la juventud, desde el carisma de Santo Domingo. Nosotras estamos en su mayoría en hospitales, centros espirituales, centros de pastoral, de la salud y otros ministerios cercanos.  Yo he sido asignada como tesorera la mayor parte de mi vida, excepto dos años cuando  fui asignada como administradora de un colegio; el primer año fue antes de haber ido a Roma la primera vez en el 2000 y el segundo año, antes de regresar por segunda ocasión a Roma en mayo del 2011.
Los primeros años de mi misión como tesorera religiosa fue un periodo para descubrir el camino de la predicación desde la administración material de los bienes y de los recursos humanos.  A parte de haber tomado un curso o dos cada año escolar, mi nuevo interés en la enseñanza sirvió en la instrucción del catecismo en espacios no académicos del personal de la escuela donde estuve asignada o en el servicio de comunidades cercanas.

Tú regresaste a Santa Sabina después de 6 años: ¿Cuáles fueron tus sentimientos cuando recibiste la noticia? ¿Dónde y qué fue tu misión en ese tiempo?
En la escuela en la que estuve últimamente trabajando, tuvieron un proceso de acreditación, y yo estaba buscando algo con menos estrés y más frutos.  Pensaba que estaba lista para ir a donde me enviaran, sin embargo me di cuenta que volvería a trabajar con papeles y números.  Sentí que quizás otras hermanas  podrían realizar mejor el trabajo que yo, pero al mismo tiempo reflexioné: ¿Quién soy yo para cuestionar la voluntad de Dios? Cuando yo dije sí a esta misión estaba muy feliz, animada y mirando hacia adelante, para regresar a la bella ciudad de Roma, con mis buenos amigos y con la gran familia Dominicana. Este año, nosotras iniciamos una nueva comunidad aquí en Santa Sabina. De verdad que no es  como la vez pasada, que trabajé sola y que mi comunidad religiosa estaba en Vía Aurelia, encontrándonos solamente los fines de semana.  Juntas aquí, estamos ahora con la Hna. Fe Presbítero, OP, quien es asistente de Fray Wilmer en los archivos.  Estamos esperando a la Hna. Myra Delos Santos, OP en septiembre y quizá otra hermana más que llegará más tarde.

¿Cuál es tu misión/trabajo ahora? ¿Podrías explicarnos más sobre lo que realizas?
Mi labor es solamente la de asistente del Ecónomo general de la Orden, Fr. Hilario Provecho Álvarez, OP. en su misión al servicio de las necesidades de la Curia, sus entidades y las diferentes ramas, es decir, el Mundo de Dios donde será predicado.  Específicamente, yo llevo los libros de cuentas, recibos y comprobantes, transacciones bancarias, y otras cuestiones financieras.  Eso solamente en cuanto a trabajo en la oficina y yo quiero creer que Dios tiene también planes para mí en los que haya más propuestas.  El elemento importante en esta misión de servicio, es la alegría… estar alegre, para dar y recibir cada día tareas, eso es muy Dominicano.  Santo Domingo fue un fraile feliz y creo que para ser un verdadero dominico/dominica estamos llamados a proclamar la vida de Dios y la paz en medio de la alegría, la disponibilidad, entre dificultades y diferentes realidades.  Hay muchos migrantes trabajadores filipinos aquí en Roma y cada hermana en nuestra comunidad tiene un apostolado diferente en centros o Iglesias donde hay algún grupo de filipinos.  Junto con Fr. Roberto Luanzon, OP, nos encontramos con un grupo de Dominicos laicos filipinos regularmente aquí en Santa Sabina para orar, estudiar, servir y divertirnos juntos en el espíritu de Santo Domingo.  Estando con ellos me ha ayudado a entender más nuestra gente y cuánto ayudan a nuestro país a pesar de que están lejos de casa.  Al principio, nuestro principal objetivo fue brindar a Dios cerca de ellos, conociendo cómo es difícil estar separado de su familia y país, pero en el mismo camino. Son ellos quienes me ofrecieron el rostro de Dios de una manera diferente.  Realizamos el ministerio unos con otros en nuestra respectiva vocación, misión y amistad.

¿Tienes oportunidad de trabajar con otras ramas de la Familia OP: cómo encuentras esa colaboración? ¿Cuáles son las alegrías y satisfacciones en tu trabajo aquí?
Trabajar en la Curia es compartir la misión con todas las ramas de la Familia OP.  Primero que nada con los hermanos y hermanas en Santa Sabina que son muy acogedores.  A pesar de tener posiciones clave en la Orden, ellos me tratan como un verdadero miembro de la familia.  Estoy siempre maravillada de la simplicidad, humildad y bondad de los miembros de la comunidad.  Cada uno, literalmente, todos, incluyendo los secretarios y el equipo de trabajo, están atentos y siempre ofrecen una mano para apoyarse.  La pregunta, “¿hay algo que pueda hacer por tí?” es como un tema musical que se puede escuchar a cada momento y en cualquier parte que voy.  Eso es para mi colaboración – compartiendo con una visión y misión de la Orden en amistad.  Ser parte de la misión de predicación en cada parte del mundo donde hay la Comunidad Dominicana o la Familia, aunque yo no esté presente físicamente, es verdaderamente una bendición.  Hace unas semanas tuve la oportunidad de estar en comunicación con la Hna. Paulina, una hermana dominica de Nigeria, en relación con unas cuestiones financieras para el programa de Justicia y Paz en Zambia.  En el curso de los intercambios de los correos electrónicos ella compartió conmigo su trabajo y su situación de vida en la actual misión.  Nunca la he visto personalmente, pero siento verdaderamente que somos una familia – ella es una hermana en su misión y esa es mi misión también.  Sus alegrías han llegado a ser mis alegrías y sus problemas los míos tal como pertenecemos a la misma familia Dominicana, nos apoyamos mutuamente.  Mi compromiso con este servicio y colaboración tiene perfecto sentido cuando ella escribe y yo cito: “el Maestro General estará pronto en Nigeria y sentimos la presencia de todas y todos ustedes en él”.
Recientemente el ecónomo de IAOP en África pidió para su Fondo de Formación 2011 y para la asamblea de IAOP en agosto.  En su correo escribió toda la información necesaria para la transferencia bancaria realizada en Julio.  Sus instrucciones y explicaciones fueron muy detalladas como si yo estuviera en el lugar o como en una película. Cuando la transacción financiera se llevó a cabo Fray Emil respondió, “Gracias, en cama con gripe. Que estés bien”.  Ésta es la manera como yo soy parte de la vida y de la misión, y creo una experiencia de colaboración y de familia se comparte solo a unos pocos elegidos.  Esto es solamente una experiencia y una muestra para compartir; considero que es muy bueno que una religiosa lleve a cabo esta misión.

¿Cuál es la mayor dificultad que tú encuentras?
La mayor dificultad en esta tarea son las lenguas.  Cuando yo estuve aquí la vez pasada, el Ecónomo de la Orden era un Filipino, Fray Edmund Nantes, OP. La mayoría de los asistentes, promotores y coordinadores de las comisiones hablaban inglés.  La lengua no era una gran dificultad, especialmente para los números.  Pero en este tiempo, ¡yo estoy teniendo que aprender italiano, español y a veces francés y polaco también! Fray Hilario a veces tiene que traducir en 12 diferentes lenguas su trabajo.  Yo veo esto como un recuerdo de que Dios es multilingüe y él está presente en cualquier parte del mundo.  Nosotros oramos y hablamos en diferentes lenguas proclamando y creyendo en el mismo Dios, a gente de diferentes culturas. Es un llamado para engrandecer la fe, la esperanza y creer en el Señor.

 

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