Home Kit del Jubileo 2012 DIOS colocó en mi corazón ambiciones más grandes de todo lo que considero grande

Sección reservada



DIOS colocó en mi corazón ambiciones más grandes de todo lo que considero grande
Jueves 28 de Junio de 2012 12:35

Predicación: Yo creo que cada dominica está llamada a ser una “voz que clama en el desierto” y me convencí que si yo lo puedo hacer, cualquier hermana que lea este articulo puede percibir que es predicadora, discípula de Cristo, enviada por Jesús: “Ve a decirle a mis hermanos y hermanas que Estoy vivo”, y a decirlo al estilo de Domingo de Guzmán.

“DIOS colocó en mi corazón ambiciones más grandes de todo lo que considero grande”, Teresa de Saldanha

Me llamo Flavia Lourenço, soy de Portugal, no por nacimiento, sino por haber sido criada ahí desde los tres meses ¡soy portuguesa por elección y temperamento! Tengo 37 años, soy Hermana Dominica de Santa Catalina de Siena. Acepté el desafío de compartir con Ustedes algunas ideas sobre la predicación porque cuando me piden algo me gusta ayudar, si puedo.

Desde pequeña, confieso que siempre me encantó  la idea de profundizar la Palabra y de transmitirla a los demás. Mujeres como María Magdalena, Teresita del Niño Jesús o Teresa de Ávila poblaron el universo de mis héroes infantiles, en una niñez en la que los santos y los cantantes de rock competían por mi tiempo y predilección. Sin embargo, mi madre así como otras personas, se encargaron de enseñarme que la predicación era un terreno prohibido para las mujeres.

Más tarde, cuando conocí a la familia Dominicana, gracias a un fraile ¡volvió a surgir el sueño de mi infancia! ¿Como quedar indiferente frente a una Orden que tiene como modelo de predicación a  “María Magdalena”? ¿Como ignorar una mujer como Catalina de Siena?

Comencé la formación y quedé encantada; Catalina se fue imponiendo no como una mujer del pasado, sino ¡como una mujer que Europa necesita hoy! Luego, a nivel nacional, profundicé el carisma de Teresa de Saldanha, nuestra fundadora: una mujer que a pesar de la prudencia de una época en la que la religión apenas era tolerada y las órdenes religiosas prohibidas, fundó una Congregación religiosa. Nadie habla de Teresa de Saldanha como una predicadora, ella nunca subió al púlpito, ni aspiraba a eso; sin embargo, escribió más de 1000 cartas, fundó una Asociación, una Congregación que hoy está en siete países, y durante su vida fundó más de 50 escuelas. La ambición que Dios le colocó en el corazón fue inmensa y sigue dando frutos; ella que tanto deseaba anunciar a Cristo, lo hizo. Y esto se sigue haciendo hoy en cada escuela, en cada casa en la que se encuentre una Hermana de su Congregación.

¿Y yo? Pues yo a veces me ocupo de vigilar recreos en parques infantiles, de acoger a los que lo necesitan, me dejo tomar por el caos que en Europa también se ha instalado en los conventos y escucho la predicación de los Hermanos; leo el Diálogo de Catalina, o admiro la obra de Teresa de Saldanha, o de otras Dominicas que van descubriendo en el mundo los caminos para ejercer esta misión y me siento orgullosa de pertenecer a esta familia. Sin embargo, a menudo, siento que a pesar de la naturalidad de la vida activa, parece que mi predicación se limita “a la santa oración”. Pero cuando comencé a reflexionar, para tratar de encontrar algo interesante para escribir, encontré ese anuncio, esa voz del espíritu: cuando juego con un niño, cuando estoy con un grupo de jóvenes, cuando estoy con mi comunidad, o cuando estoy doblada en cuatro y dispensada de un momento comunitario para acabar un trabajo que me fue pedido. Me hallo predicadora, cuando con sueño me despido de mis Hermanas que van a dormir mientras yo me voy a reunir con los universitarios, o cuando me dicen que siempre estoy en Facebook;  ¡yo se a Quien anuncio!

Yo creo que cada dominica está llamada a ser una “voz que clama en el desierto”[1]  y me convencí que si yo lo puedo hacer, cualquier hermana que lea este articulo puede percibir que es predicadora, discípula de Cristo, enviada por Jesús: “Ve a decirle a mis hermanos y hermanas que Estoy vivo[2]”, y a decirlo al estilo de Domingo de Guzmán.

H. Flavia Lourenço, op

 


[1]Cf. Lc 3,4b

[2]Cf Jn 20,17

 

Asamblea General DSI 2013

La Nueva Evangelización y
nuestra misión dominicana hoy

Ver las fotos

Leer los documentos

Promotora internacional de Justicia y Paz, de DSI

 

 

 

 

 

 

 

Noticias de las actividades de la Hna. Toni Harris

Para contactar a la Hna. Toni

Estadísticas

Clics de vista de contenido : 339022